Siento el silencio, intentaré volver con mis historias cuanto antes.
No he podido, no me han salido las palabras, pero ya hace unos días que el bichito de la inspiración rebulle, quizás sea el otoño, que tanto me gusta, quizá sea que tengo tanto que contar...
La cuestión es que mi vida se ha complicado de una manera que jamás, jamás, se me habría ocurrido que lo haría. Pero, al menos una de ellas, es una complicación muy dulce... a pesar de los kilómetros. Porque de kilómetros va la cosa, je.
Por cierto, ya no estoy tan ocupada como en un post pasado. De hecho, cuando lo escribí, me había dejado llevar por la euforia del repentino enamoramiento y del primer amante en un par de años (hablando con propiedad, del primer polvo en un año).
Y, mientras, los días se atropellan y los exámenes se acercan, demasiado rápido. Ahí están, justo a la vuelta de las vacaciones, y creo que me van a pillar en bragas...
De todas formas, a los que seguís ahí, muchas gracias.


4 comentarios:
Bueno, mujer, es comprensible, yo también dejé de escribir cuando mi vida sexual superfloreció XDDD
Hola, Min!!! :D Me alegro de leerte!!
Parece que tu vida tiene bastante color, ya me contarás!
Aquí estamos pues! xD, un poco tarde, pero he estado desconectada ;)
Hola, Biónica! Gracias por leer y comentar!!! Estaría encantada de poder seguir leyendo tus historias :) Cuídate!!
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