A partir de ayer, se prohíben las corridas de toros en Cataluña.
Me alegró mucho oír la noticia, aunque, claro está, sólo es otra Comunidad más, y en la que sólo había corridas (de toros, quiero decir) en una plaza. Y aún quedan quince Comunidades más, y no sólo son corridas de toros, sino que en casi cualquier fiesta típica hay algún evento taurino. Torturador de toros, quiero decir.
Y el pepé diciendo que quieren catalogarlo de bien cultural de interés nacional. ¡Venga ya! Que si eso es algo que identifica a toda España, que si España se rompe... El pepé y su raca-raca.
El primer paso fue en Canarias, el segundo, en Cataluña. Pasito a pasito, y despacito, no nos cansemos, que deshacerse de tradiciones ancestrales sangrientas duele tanto como arrancarse un brazo (no te jode).
Me da vergüenza que, al hablar con algún extranjero, se identifique a España automáticamente con ole-ole, paella y toros.
Post-post: ¿Por qué coño le ponen un micro a la lideresa madrileña? Porque mira que la señora desbarra...


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