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Cuando tu casa se convierte en una trampa

No sé si recordaréis que hace varios meses, a principios de la primavera creo que fue, hubo un tremendo temporal de viento y lluvia, que afectó especialmente al norte. Se llegaron a registrar picos de 190 km/h y rachas continuadas de 120 km/h. Hubo muchos destrozos en las ciudades, y no sé si llegó a haber algún herido o muerto, creo que sí.

La cosa es que mi edificio se vio afectado, porque cayó un fragmento de la cornisa sobre el tejado del vecino. La gente de mi edificio lo reparó tan pronto como se pudo acceder con seguridad al tejado, pero los del edificio vecino no se habían decidido a llamar siquiera para evaluarlo por temas del seguro.

Hasta hoy.

Hace apenas media hora subieron dos hombres con un metro, un móvil y un cuaderno para anotar distancias y enumerar los daños causados en el tejado. Podéis verlos en esta foto que acabo de tomar:


Podéis comprobar cómo hay un hueco sin siquiera teja, junto al muro blanco. Lo cierto es que uno de los hombres descubrió ese agujero, porque hasta entonces estaba medio oculto por tejas rotas.

Por lo que deduje de su conversación, en el piso de debajo tenían goteras y van a sustituir solamente las tejas rotas. Por cierto, se lo tomaron con calma los del edificio, porque hemos tenido unos cuantos temporales buenos de lluvia y frío desde que cayera la cornisa.

Sin embargo, sólo deseo que esto se solucione a la manera típica española, es decir, que tarden un mes, o incluso sólo quince días. Con que se retrasen quince días es suficiente.

Porque fue el 31 de julio del año pasado cuando fotografié al pollito saltando y dando su primer vuelo.


Porque justo donde señalo en amarillo está el nido que los vencejos han hecho este año, y por donde se oye, cada vez más a menudo, un "infantil" cheep cheep, que ha ido cambiando con los días, y que ahora se parece más al de los adultos.

Como mínimo, al cambiar las tejas van a molestar a los pollos, peor lo peor es que les dé por pisotear hasta la cornisa y suceda alguna desgracia...

Ya sé que vais a decir que es una pena, pero que habrá que cambiar el tejado, que eso sí que es una molestia, bla bla. Me defenderé diciendo que: a) No han tenido tiempo en todos estos meses sin vencejos, ¿verdad?; b) Si no han tenido prisa por cambiarlo hasta ahora, a pesar de las lluvias que han caído, por qué habrían de tenerla y quisieran cambiarlo en menos de dos semanas; c) Para los vecinos no es más que una estúpida molestia de goteras que llevan soportando muchas semanas, y qué más dará dos más que dos menos, precisamente en julio... pero para los vencejos puede suponer la muerte; d) Qué más dará dos vencejos más que dos menos, ¿no?; imaginaos ahora que os matan al hermano o al hijo: los animales también sienten dolor. Y si no, debo contaros los gritos que dio una pega (o urraca) cuando, tras ser alertada por otra, se acercó a un cadáver que apareció en ese mismo tejado hace mes y pico. Os aseguro que se me pusieron los pelos de punta el rato que estuvo gritando/graznando.

Apelo a la profesionalidad typical Spanish para la reparación del tejado...

2 comentarios:

Abisal dijo...

Me gusta la gente que prefiere dos vencejos más. Espero que no les molesten o que para cuando vengan a rreglarlos los minipajaritos ya hayan volado lejos.

Yo misma dijo...

¡Muchas gracias! Pues todavía no han vuelto a subir al tejado, y los vencejos siguen piando. Tres días más y ya se van :)